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lunes, 6 de junio de 2016

PINTURAS ACUOSAS: MEDICIÓN E IMPORTANCIADEL pH


Investigado por: Marcela Correa


Existen varios factores que pueden desestabilizar una emulsión dentro del proceso de fabricación de pinturas plásticas y al final de éste, esta desestabilización se presenta como una disminución del pH y esto trae como consecuencias un mal funcionamiento de los aditivos, generando la procreación de bacterias, un mal olor de la pintura y un film con propiedades de adherencia pobre.

De forma general, la mayor parte de las pinturas plásticas se ajustan a pH 7-8, sin embargo las basadas en polímeros estiren acrílicos se ajustan a pH algo superiores 8-9, lo cual mejora sensiblemente su estabilidad. En este último caso es necesario indicar que la emulsión debe mantenerse durante todo el proceso entre los Ph indicados, lo que representa un ajuste previo antes de la adición de la emulsión.

Por tanto en el proceso de fabricación de la pintura el pH debe ser controlado y al final del proceso debe ajustarse si se requiere, siempre a los límites adecuados para conseguir una buena estabilidad.



El valor pH nos ayuda a medir el grado de acidez o basicidad (alcalinidad) de las disoluciones. En realidad lo que mide es la concentración de iones de hidrógeno (H+) e iones hidróxidos (OH+) presentes en las soluciones acuosas. Existen dos formas para poder medir el pH de una solución, el calorimétrico y el potenciométrico.

En la práctica ordinaria las medidas de precisión se llevan a cabo con el método potenciométrico, mientras que los trabajos de rutina es suficiente el colorimétrico. El calorimétrico es el más sencillo, pero no el más exacto; está basado en el uso de indicadores que toman coloración dependiendo si son ácidas o básicas las soluciones, como son las tiras con escala de color. Y el potenciométrico se basa en la medición de la diferencia de potencial generado en las llamadas pilas o celdas de concentración.

Las pinturas acuosas son alcalinas, y para mantenerse estables requieren de ese pH, y cuando este baja se recurre a sales para que este sea ajustado.

Los ajustes de pH pueden ajustarse con soluciones amoniacales, soluciones de hidróxido de sodio o determinadas aminas, para cada emulsión que se utilice dentro de la formulación. Se puede pedir ayuda al proveedor, para determinar el porcentaje y tipo de solución que ayudara de la manera más correcta.


Para más información visite: http://www.apresinas.com/Page/Index/paint

lunes, 7 de septiembre de 2015

ADITIVOS ESPECÍFICOS EN DIFERENTES TIPOS DE PINTURA

Por: Marcela Correa



Existen diferentes tipos de aditivos básicos dentro de una formulación de pinturas y recubrimientos, y su utilización es imprescindible dentro de ésta, algunos de ellos  son los humectantes, dispersantes, bactericidas, aditivos reológicos etc. Pero también se pueden presentar defectos que deben de solucionarse o características que deben mejorarse y hacerles frente con la utilización de aditivos más específicos.



En las pinturas plásticas, por ejemplo, se utilizan alcalinizantes con el fin de dar estabilidad a la pintura, es decir elevar el pH. Estos alcalinizantes pueden ser de diversos tipos, pero el más empleado es el hidróxido de amónico o amoniaco; aunque también puede hacerse uso del hidróxido sódico o el aminometil propanol. El amoniaco es el más utilizado debido a su fácil manejo y bajo precio, además, frente al hidróxido sódico tiene la ventaja de que una vez que el film de la pintura se ha secado, desaparece de éste, mientras que el hidróxido sódico permanece en el film como sustancia soluble. El aminometil propanol presenta las ventajas del amoniaco y además actúa como humectante, pero el costo es elevado.

En el caso de las pinturas plásticas y otros recubrimientos con un contenido importante de agua, el problema es que debe de evitarse la oxidación del envase. El primero presenta problemas de legislación por su alta toxicidad, mientras que el segundo supera este aspecto. Este problema de oxidación debe de ser analizado cuidadosamente, ya que el envase por regla general está recubierto con un barniz que en principio lo protege de la oxidación. Sin embargo, el barniz se aplica sobre la chapa lisa antes de la deformación y durante el proceso de fabricación del envase, durante su utilización, los productos antes mencionados actúan únicamente sobre el lugar de contacto entre la pintura líquida y el envase, dejando expuesta la cámara de aire situada entre el espacio de la tapa y la pintura, por lo que el barniz estará sometido a diversas deformaciones o soldaduras en las cuales él podría desaparecer, dejando expuesta ciertas zonas que podrían ser inicio de la oxidación. Por suerte, actualmente existen en el mercado productos que con un contenido de materia activa volátil, pueden proteger el envase en todas sus zonas.


En recubrimientos para exteriores, con el fin de que el agua de lluvia no penetre en él, se utilizan hidrofugantes. Los grupos más comunes son el silicato potásico, las siliconas hidrofugantes y las ceras. Las siliconas y los siliconatos tienen un efecto perlante que impide la penetración del agua en el seno del recubrimiento y con ello la penetración de los contaminantes atmosféricos solubles que permiten la degradación del soporte. Debe de tenerse en cuenta que los siliconatos de potasio tienen una efectividad corta en el tiempo; mientras que las siliconas tienen una efectividad mucho más prolongada. Las ceras que se utilizan para este fin son generalmente ceras parafínicas en emulsión, su eficacia es mayor cuanto mayor es su punto de reblandecimiento.